No todo fue perfecto. La emisión tuvo glitches: alguien en el chat denunció que su historia había sido usada sin permiso; otra persona recibió la hamburguesa tres calles más lejos. Hubo discusiones sobre privacidad, sobre cuánto se comparte en redes y qué se debe esperar de los demás. Pero el presentador, con la honestidad curtida de quien ha hecho muchas cosas públicas, tomó el micrófono y dijo: "No pretendemos sustituir la intimidad. Lo que hacemos es crear puentes con lo que ya fue compartido. Si alguien no quiere participar, lo escuchamos y rectificamos." Abrieron una línea para retractaciones, devoluciones y explicaciones. La mayoría pidió seguir; algunos no.